*Narra Paula*
Ya eran las
tres de la noche cuando decidimos volver a casa. Había sido un día muy
ajetreado, y aunque empezó mal, al final nos dieron una buena noticia;
nos íbamos a Londres.
Yo estaba muy feliz por eso, no tanto como mi
hermana que se pasó todo el camino de vuelta saltando. Aun así, seguía
muy sumida en mis pensamientos, que básicamente todos ellos se llamaban
Tommy.
Llegamos a casa, nos pusimos el pijama y cada una se fue a su cama.
-Buenas noches, hermanita. -me dijo Sandra.
-Buenas noches, sueña con chocolate. -le contesté.
*Narra Tom*
Me
fui a casa triste, pensando en Paula. Llevaba tanto tiempo enamorada de
ella, y pensé que no era un amor correcto, así que elegí a Megan.
Obviamente, mi propósito no era herir a ninguna de las dos, era llenar
el vacío que me provocó pensar que no podría estar con Paula.
Llegué a
mi casa, me cambié y me tumbé en el sofá. Seguía un poco triste, pero
mientras veía una serie se me ocurrió una idea fantástica, que hizo que
pudiera dormir tranquilamente.
Siete de la mañana. Sonó el
despertador, la canción de 'Live While We're Young'. Es de una banda de
chicos que le gusta bastante a Paula, y cuando la escucho pienso en
ella, así que me levanto con más ánimo.
Me levanté del sofá, me pegué
una duchita rápida y me puse unos vaqueros, una camiseta negra de Vans y
unas vans negras. Tomé un cafecito rápido y salí de mi casa. Me paré en
un horno, en el que compré magdalenas y cruasanes. Después pasé por una
floristería y compre rosas rojas. Sus preferidas.
Seguí andando y
por fin llegué a su casa; llamé al timbre y me abrió Sandra, medio
dormida. Sin darle ninguna explicación, subí corriendo las escaleras y
fui al cuarto de Paula.
*Narra Paula*
Toc, toc.
Llamaron a la puerta, y me despertaron.
-Maldigo al que me haya despertado... -dije susurrando mientras me dirigía a la puerta. Abrí.
Era Tommy.
-¿To-Tommy? -dije tartamudeando mientras le miraba sorprendida.
-Mira, Paula, yo se que ahora no tienes muchas ganas de hablar conmigo, pero...
-Haber, lo primero de todo, ¿qué haces en mi casa a las...-miré el reloj-...a las ocho de la mañana?
-Verás, te tengo que confesar algo.
Me agarró del brazo y me llevó hasta la cama, mientras el se sentaba.
-Siéntate. Haber, por donde empezar....
-Por el principio -dije sentándome.
-Ojalá
fuese tan fácil...-dijo con tristeza- Bueno, que quería explicarte
todo. Yo en realidad no quería salir con Megan. Sé que piensas que lo
hice adrede, para fastidiarte o algo así. Pero no, yo nunca te haría
eso. Llevo siendo tu amigo desde los seis años, y aunque te pasaste en
la fiesta de Sonia y José, yo tengo la culpa. Tengo la culpa de haberte
hecho sentir tan mal. Pensaste que Megan era el amor de mi vida, y que
tú me importabas una puta mierda. Pero eso tampoco es así. Eres en la
persona que mas confío, eres mi mejor amiga, esa chica que siempre está a
mi lado. Esa que me cuida como si yo tuviese tres años. De esa chica
llevo yo...
-Al grano, por favor. -dije interrumpiéndole.
-De esa
chica llevo yo enamorado diez años. Desde que te vi con esos ojos
azules/verdes, sonriendo feliz, como siempre haces tú. De esa chica me
enamoré y sigo enamorado.
Me quedé atónita. No sabía que decir. Me
había quedado absolutamente en blanco. Yo pensaba que Tommy me odiaba...
Y en realidad, ¿estaba enamorado de mi?
-Entonces, ¿porqué saliste con Megan? -dije mirándole.
-Porque
mírate. Eres una chica preciosa, pensaba que lo nuestro sería
imposible, que solo me querías como un amigo; y además, ahora que te vas
a Londres, conocerás a chicos muchísimo mejores que yo -dijo mirando al
suelo, un poco triste- Y por eso salí con Megan. Para llenar el hueco
que tenía, solo necesitaba amor, y ella fue la única que pudo dármelo. O
eso pensé yo, pera ahora que te he dicho todo, no me hace falta Megan
-dijo emocionado mientras me miraba, me cogía las manos y sonreía.
-Si
te digo la verdad, en septiembre, al volver de verano, tú habías
cambiado, me gustabas más, hasta pensé que me había enamorado de
ti...-contesté feliz mientras recordaba ese momento en el que le vi por
primera vez en septiembre.- Respecto a todo lo que me has dicho, no sé
que decirte....
-Tranquila, no te estoy pidiendo salir, porque ahora
que te vas a Londres, no saldría bien esto de relación a distancia. Eso
si, prepárate, cuando pueda ir a visitarte, o cuando vuelvas, serás mía.
-Jajaja, claro, solo tuya.
Reímos
a la vez. De repente, Tommy me soltó y salió de la habitación. Yo me
quedé extrañada; y volvió a entrar con magdalenas, cruasanes y un ramo
de mis rosas preferidas. Los dos sonreímos.
-Mu-muchas gracias...-dije mientras miraba todo y me caía una lagrimilla.
-Eh, princesa, lo hago por que te quiero. -me abrazó.
Empezamos a comernos el desayuno, que era lo que él había comprado en el horno.
*Narra Sandra*
Me
tomé el desayunó y vi un poco la tele. Entonces me acordé de que Tommy
estaba en el cuarto de Paula, y esos dos podrían acabar muy mal.
Subí
al piso de arriba y la puerta del cuarto estaba cerrada, pero cuando
acerqué mi oreja la puerta, no oí gritos, ni nadie ahogándose con un
fular, oía risas.
Por fin se habían reconciliado y estaban felices.
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