viernes, 5 de abril de 2013

Capítulo 10 (Primera temporada)

*Narra Paula*
Ya eran las tres de la noche cuando decidimos volver a casa. Había sido un día muy ajetreado, y aunque empezó mal, al final nos dieron una buena noticia; nos íbamos a Londres.
Yo estaba muy feliz por eso, no tanto como mi hermana que se pasó todo el camino de vuelta saltando. Aun así, seguía muy sumida en mis pensamientos, que básicamente todos ellos se llamaban Tommy.
Llegamos a casa, nos pusimos el pijama y cada una se fue a su cama.
-Buenas noches, hermanita. -me dijo Sandra.
-Buenas noches, sueña con chocolate. -le contesté.
*Narra Tom*
Me fui a casa triste, pensando en Paula. Llevaba tanto tiempo enamorada de ella, y pensé que no era un amor correcto, así que elegí a Megan. Obviamente, mi propósito no era herir a ninguna de las dos, era llenar el vacío que me provocó pensar que no podría estar con Paula.
Llegué a mi casa, me cambié y me tumbé en el sofá. Seguía un poco triste, pero mientras veía una serie se me ocurrió una idea fantástica, que hizo que pudiera dormir tranquilamente.

Siete de la mañana. Sonó el despertador, la canción de 'Live While We're Young'. Es de una banda de chicos que le gusta bastante a Paula, y cuando la escucho pienso en ella, así que me levanto con más ánimo.
Me levanté del sofá, me pegué una duchita rápida y me puse unos vaqueros, una camiseta negra de Vans y unas vans negras. Tomé un cafecito rápido y salí de mi casa. Me paré en un horno, en el que compré magdalenas y cruasanes. Después pasé por una floristería y compre rosas rojas. Sus preferidas.
Seguí andando y por fin llegué a su casa; llamé al timbre y me abrió Sandra, medio dormida. Sin darle ninguna explicación, subí corriendo las escaleras y fui al cuarto de Paula.

*Narra Paula*
Toc, toc.
Llamaron a la puerta, y me despertaron.
-Maldigo al que me haya despertado... -dije susurrando mientras me dirigía a la puerta. Abrí.
Era Tommy.
-¿To-Tommy? -dije tartamudeando mientras le miraba sorprendida.
-Mira, Paula, yo se que ahora no tienes muchas ganas de hablar conmigo, pero...
-Haber, lo primero de todo, ¿qué haces en mi casa a las...-miré el reloj-...a las ocho de la mañana?
-Verás, te tengo que confesar algo.
Me agarró del brazo y me llevó hasta la cama, mientras el se sentaba.
-Siéntate. Haber, por donde empezar....
-Por el principio -dije sentándome.
-Ojalá fuese tan fácil...-dijo con tristeza- Bueno, que quería explicarte todo. Yo en realidad no quería salir con Megan. Sé que piensas que lo hice adrede, para fastidiarte o algo así. Pero no, yo nunca te haría eso. Llevo siendo tu amigo desde los seis años, y aunque te pasaste en la fiesta de Sonia y José, yo tengo la culpa. Tengo la culpa de haberte hecho sentir tan mal. Pensaste que Megan era el amor de mi vida, y que tú me importabas una puta mierda. Pero eso tampoco es así. Eres en la persona que mas confío, eres mi mejor amiga, esa chica que siempre está a mi lado. Esa que me cuida como si yo tuviese tres años. De esa chica llevo yo...
-Al grano, por favor. -dije interrumpiéndole.
-De esa chica llevo yo enamorado diez años. Desde que te vi con esos ojos azules/verdes, sonriendo feliz, como siempre haces tú. De esa chica me enamoré y sigo enamorado.
Me quedé atónita. No sabía que decir. Me había quedado absolutamente en blanco. Yo pensaba que Tommy me odiaba... Y en realidad, ¿estaba enamorado de mi?
-Entonces, ¿porqué saliste con Megan? -dije mirándole.
-Porque mírate. Eres una chica preciosa, pensaba que lo nuestro sería imposible, que solo me querías como un amigo; y además, ahora que te vas a Londres, conocerás a chicos muchísimo mejores que yo -dijo mirando al suelo, un poco triste- Y por eso salí con Megan. Para llenar el hueco que tenía, solo necesitaba amor, y ella fue la única que pudo dármelo. O eso pensé yo, pera ahora que te he dicho todo, no me hace falta Megan -dijo emocionado mientras me miraba, me cogía las manos y sonreía.
-Si te digo la verdad, en septiembre, al volver de verano, tú habías cambiado, me gustabas más, hasta pensé que me había enamorado de ti...-contesté feliz mientras recordaba ese momento en el que le vi por primera vez en septiembre.- Respecto a todo lo que me has dicho, no sé que decirte....
-Tranquila, no te estoy pidiendo salir, porque ahora que te vas a Londres, no saldría bien esto de relación a distancia. Eso si, prepárate, cuando pueda ir a visitarte, o cuando vuelvas, serás mía.
-Jajaja, claro, solo tuya.
Reímos a la vez. De repente, Tommy me soltó y salió de la habitación. Yo me quedé extrañada; y volvió a entrar con magdalenas, cruasanes y un ramo de mis rosas preferidas. Los dos sonreímos.
-Mu-muchas gracias...-dije mientras miraba todo y me caía una lagrimilla.
-Eh, princesa, lo hago por que te quiero. -me abrazó.
Empezamos a comernos el desayuno, que era lo que él había comprado en el horno.

*Narra Sandra*
Me tomé el desayunó y vi un poco la tele. Entonces me acordé de que Tommy estaba en el cuarto de Paula, y esos dos podrían acabar muy mal.
Subí al piso de arriba y la puerta del cuarto estaba cerrada, pero cuando acerqué mi oreja la puerta, no oí gritos, ni nadie ahogándose con un fular, oía risas.
Por fin se habían reconciliado y estaban felices.

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