*Narra Paula*
Después de haber cenado, nos fuimos a dormir. Y dormimos bastante ya que queríamos descansar bien para la fiesta, porque siempre nos gustaba estar al 100%.
Nos despertamos a la hora de comer. Comimos y pasamos la tarde viendo películas. Alrededor de las ocho empezamos a maquillarnos puesto que la fiesta era a las nueve y media.
Acabamos de arreglarnos, y, cuando las dos nos miramos a la vez en el espejo, Sandra dijo:
-Estas preciosa, hermanita.
-Habló, ¡ese vestido te queda genial!
-Jajaja, venga, vamos, que si no llegaremos tarde -dijo riendo mientras me daba un besito.
Salimos de casa preciosas: Sandra con un vestido azul marino con florecitas, muy corto; y yo con un vestidito blanco, también corto, de palabra de honor.
Cogimos un taxi y llegamos a la discoteca.
-Cuanta gente...-dije asombrada.
-¡Venga, vamos! -me contestó mi hermana entusiasmada, mientras me cogía del brazo y entrábamos al local.
Nada más entrar, vimos a Sonia y a su novio, José.
-¡Hola Sonia!
-Hola chicas.-sonrió- Este es José -dijo mientras le miraba.
-Encantada, gracias por invitarnos.-dije mientras le daba dos besos.
Y después mi hermana hizo lo mismo.
Luego nos separamos porque ellos se fueron a bailar y Sandra y yo fuimos a beber un ron con coca-cola. Yo me fijé en que mi hermana no paraba de mirar a un chico.
-Eh, Sandra, ¿me lo parece a mi o ese tío te mola? -dije riéndome.
-Hombre, está bueno.
-Jajaja, pinchito asegurado.
-Calla, guarra. -dijo riéndose mientras me pegaba un pequeño codazo- Voy a presentarme.
Cogió su ron con cola y se fue a donde estaba el chico. Y sonreí, me gustaba verla así, feliz.
Por muy cotilla que fuese, quería dejarles a solas, así que comencé a dar una vuelta por la discoteca. Me metí entre la gente y de repente choqué con Megan.
-Eh, tú... Anda, mira quien tenemos aquí... Paulita....-dijo Megan sonriendo pícaramente.
-Ah, hola imbécil.
-Calla, gorda.-dijo ya más seria.
-Puta.
-Gilipollas.
-Cabrona.-ya me estaba cabreando.
-Cuidado, no te pases, que te recuerdo que Tommy está de mi parte.
Ya está. Hasta ahí había llegado mi paciencia.
-¡Te voy a arrancar la cabeza! -grité mientras me tiraba encima suyo y empezaba a estirarle el pelo.
-Ah! Imbécil! -dijo a la vez que me mordía.
-¡Imbécil tu madre! ¡Que es una puta como tú! ¡Que te dedicas a tirarte a todos los tíos de el universo y a pasarte sus sentimientos por el forro! -grité y le arañé.
-¡Paula, para! ¡Que le haces daño!
Ag, lo que me faltaba. En ese momento apareció Tommy, y claro, estaba del lado de Megan.
-Tú...¡Capullo! -dije furiosa. Me subí encima suyo por la espalda, cogí un fular, se lo enrollé por el cuello y empecé a estirar.
-Pau... Me ahogas...-susurró Tommy.
-Eso, ahógate. Sufre como yo he hecho por tu culpa. ¡Hijo de puta! -grité otra vez furiosa mientras que le tiraba del pelo.
En ese momento, no me di cuenta, pero realmente me estaba pasando un poco, y toda la discoteca había abierto un círculo alrededor de nosotros para ver la pelea.
Pero se me acabó el rollo, porque en ese momento apareció Sandra, que me bajó de la espalda de Tommy y le quitó el pañuelo. Cuando yo estaba apunto de lanzarme otra vez hacia él, mi hermana me volvió a sujetar y me dijo cosas para que me calmara, que respirase profundo y todas esas cosas.
Cuando más o menos estaba tranquila, pero el círculo seguía alrededor de nosotros, Tommy dijo:
-¿Paula? ¿Por qué me has hecho esto?
Me solté de mi hermana y me acerqué a él.
-¿Que por qué te he hecho esto? Después de todo lo que me has hecho, ¿me preguntas eso? -contesté.
-Haber, entiendo que te sentase mal, y también comprendo que te hayas enfadado, pero, ¿que me hayas intentado ahogar? Eso no me entra. Llevamos siendo amigos desde los seis años, y tú solo piensas en ahogarme.
-Oye, tú lo que tienes es mucho morro. Siempre he sido yo la que lo daba todo por ti, la que se comía tus verduras en el colegio, la que te guardaba todos tus secretos, y la que siempre te dejaba un hombro para llorar. Y ahora vas y me traicionas, así, de una manera bastante cruel. Después de todo eso, ¿sigo siendo la mala? Además, tú sabes que soy de esas personas que aguantan cualquier marrón, pero luego, explotan por una tontería-me defendí, intentando no perder los nervios.
-Pero, yo siempre te estaba agradeciendo todo lo que hacías por mí. Hasta ahora. Que hemos llegado a un punto en el que parecía que no te importaba-dijo Tommy.
-¿¡Que no me importabas!? Pero, vamos a ver, ¡he pasado toda mi puta vida a tu lado! ¡He estado contigo para las buenas y para las malas! ¡He pasado contigo todos los momentos de mi vida! ¡Pensé que eras esa parte de la familia que nunca tuve! ¡Y todo a la mierda! ¿¡Porqué!? ¿¡Porque prefieres a Megan!? -dije gritando, ya un poco desesperada, y empecé a llorar, poco a poco.
Entonces Tommy se calló, estuvimos todos en silencio, y Sandra decidió que ya había sido suficiente. Me cogió de brazo, salimos a la calle y nos sentamos en un banquito.

